Santiago Miranda

El derecho a la felicidad

La repetición de lo pleno
la búsqueda constante
del cielo en la tierra
dejemos de lado; las nimiedades
de lo cotidiano

 

El resto de los días que perduren
en la totalidad de lo posible
lo que fluye (seguirá su curso pactado)
bajo nuestros astros
en el plano desolado
ahora cosecharán amores
sembrados en el valle esperanzado
hemos plantado en noches sin descanso

 

Nunca fútil, siempre significante
regresamos sobre el circulo eterno
deseo que se alimenta de deseo
pero nunca jamás deja de asediarnos
más de lo mismo, no, le daremos
en lo profundo del ser no hay daño
observa, escúcha, aprende  
tu sombra te ha sanado


La muerte encierra a fuerza:
la vida nos ha liberado
en múltiples direcciones
incontables dimensiones
cada parte cada tiempo
la burlamos con misterio
sin reírnos somos maestros
de lo esquivo, lo sagrado

 

Seguiré mi búsqueda reflexiva
de lo que me han quitado casi sin darme cuenta
encontrar la felicidad posible día a día
los tesoros que la vida regala a sus niños mimados
madre ambivalente, creo que aún no me has olvidado