miriam quintana

Entre dos angulos opuestos.

 

Entre dos ángulos opuestos.

 I

Es una roca estéril y extática

en el frívolo frio es la rutina,

que se ahoga sin la frase mágica

desdén que sabe a rosa con su espina.

II

Que de suplicio tengo yo en mi pecho

ladrón de mi suspiro tal vecino,

y tal vez es que   tiene alas su lecho,

y que me implora vaya a su destino.

III

Y en mi ayer era un niño de su madre:

no sabía pasión o  de amores,

y mis pies ya andaban   en albores.

IV

¿Dios que hago? Por oculto juzgas padre,

hasta yo misma hallándome sin flores,

y hoy sumerjo en un pozo, en resquemores.