Norberto p.p.

Nuestros cuerpos.

En el cristal, nuestros cuerpos 
y el son agresivo de tus suspiros. 
Tarde, noche, sol y madrugada, 
en mis garras tus piernas delicadas
y en mis ojos tu cara con delirio.

 

Tus gestos encendiendo la llama, 
los vestidos dispersos en la cama 
y el deseo declarando con el alma, 
tu pasión provocándome las ganas; 
el reposo huyendo en la ventana
y el viento moviendo las persianas.

 

Tus mejillas maquilladas de placer, 
tus cabellos levantando mi vistazo; 
tus besos viajeros, fresco amanecer, 
tu fatiga cayéndose en mis brazos.