Hector Adolfo Campa

Ven, mujer y humana

Ven, mujer y alma,
confiesa tus pecados en mi cama.
Acá no hay infiernos, ni penitencias;
Sólo habrá glorias divinas,
esperanzas puras, espiritual consuelo.

Ven, mujer y humana,
trae las dolencias terrenales a mi lecho.
Acá no hay infieles ni credos;
Sólo verás paraísos de ninfas,
calmas diurnas, fuego de vida en pecho.

Ven, piel y sangre,
confía tu vida a los templos de mi noche,
Acá no hay mandamientos, ni profetas;
Sólo caricias de limpia,
sudores benditos y santo derroche.