Santiago Miranda

La niñez eterna

No soy mas que un niño asustado

Cuando siento el peligro venir

Retrocedo veinte años

Y me veo a mi mismo pedir por mi mamá

Mi madre no es solo mi madre

Es la zona de seguridad

La calma en la tormenta

Del desamor que me aniega 

De la cabeza a los pies

La certeza

La que apaga el dolor con tierna voz:

Ya pasará, ya está pasando, ya pasó

El gran corazón que todo lo abarca

Lo que busco con desolación 

A veces creo que puedo encontrar a mi madre en ti

A veces creo que dentro de todos existe la gran madre, mi mamá

Esperando la ternura atrás el dormir la siesta de toda una vida soñolienta el partir

Pero cuando demuestras tus colmillos afilados, tus garras marmoladas

A veces, me estremezco 

A veces me asusto

Y busco a mi padre, y busco a un gigante

 

Ágilmente con la mirada 

No encuentro nada

Solo desconocidos en la multitud

Caminando como si nada

Me escondo entre mi ropa

Y me abrigo con los recuerdos

De mi madre arrullando:

Ya pasará, ya está pasando, ya pasó

Todo pasa, mi pequeño, todo ya pasó.

(a mi madre, a todas las madres de buen corazón)