Santiago Miranda

Un fantasma de fantasmas

 

El amor siempre es un asunto que remite a tres

dos son los amantes necesarios

mas existe un fantasma ocupando el lugar tres

representa al resto del mundo

al mismo mundo y al resto que

no forma parte de estos dos amantes

por otros cuerpos y nombres tener.

 

A veces el fantasma se entromete

entre los dos enamorados

se queda para siempre

entre un fuerte puente olvidado

y corta irremediablemente

una hermosa relación.

El amor siempre es bello

siempre y cúando sea amor.

 

A veces un amante toma

de la mano al gentil fantasma

bailan los tres un danza macabra

ríen y lloran, se relajan

luego, lo dejan respirar, un poco, un poquito

y vuelven a amarse los dos solitos

mientras el disgustado lejano mira aquello

ajeno, sin participar, excluido del misterio.

 

A veces los dos amantes acometen el plan perfecto 

asesinan al tercero entrometido sin pretexto

niegan y esconden su fantasmático cuerpo

bajo hojas otoñales son llevadas por el viento

el fantasma no perdona 

arremete toda furia

se deconstruye en infinitos fantasmas invernales

que hostigarán en pesadillas a los comensales

de casonas avejentadas arrojándose sobre sus cuerpos

como una multitud revoloteante de polillas angustiadas

y disolverán el último amor que en ellos quedaba

esa será su eterna venganza.

 

A veces, entra en juego un tercero o un cuarto viviente

siempre con nombre de ágil bestia femenina y perfume atrayente

o un cuerpo más-culino desafiante del deseo, carente de sentimientos 

irresistible al desenfreno, tan diferentes a nosotros cuando éramos pequeños.

 

A veces un cuarto no basta, un quinto o un sexto aparecen

un cuarteto de manos traviesas va sumando lentamente

una orquesta de espíritus extraviados

errando notas falsas por ocupar un espacio equivocado

buscando su par como huérfanos calcetines solitarios

llenos de orificios, de vacíos agujeros

buscando su complemento para acabar el tiempo

dignamente sin temer destierro al basurero.

 

A veces los amantes son tragados por la mar

y nadie vuelve a saber nada de ellos, nada nunca jamás.

Nadie tampoco recuerda cuanto se amaron

en esto, reside lo tristemente bello

ya no hay mundo tras ellos.

Al fin, alcanzaron la plena libertad.

 

Algunos viven su amor pasajero

utilizando al gran fantasma como puente indiscreto

nunca ellos alcanzarán la intimidad del amor sincero

donde dos valientes son los sobrevivientes

de haberse conocido los detalles interiores

profundamente, ahora se aceptan sin temores.

 

El fantasma es implacable en su justicia incomprendida

sin rostros llega pero una legión de corazones es su compañia

cancelará cualquier proyecto

por no acatarse a las leyes

del supremo sentimiento

entre los dos amantes y su consentimiento.

Abajo con ustedes, dirá sin voz el fantasma

partirá en el aire el escenario de la farsa

caerán ellos dos sin remedio a su castigo

ahogándose, en una región de los sentimientos perdidos

del cual amor ya no es su nombre.

 

 

Pero.

Algunos, no creen en fantasmas.

Algunos evaden al resto de los espíritus conocidos

del mundo que los rodea y es testigo

de lo que no entra en ellos no guardan ningún registro

(no intuyen que

tras su mundo otros mundos permanecen activos)

por tener cuerpos pequeños y razonamientos disminuidos.

 

A veces los amantes fuimos nosotros dos

hasta que renegamos la posibilidad de nuestro amor

el fantasma nos empujaba siempre bajo su influjo mortal

a una playa de estacionamientos, a un decadente parque o a un bar

pero nos despedíamos antes de concretar

nuestro amor en documentos

que el olvido prescribirá

en su perpetuo tormento.

 

Hasta la muerte podremos amarnos

mas allá formaremos parte

de un gran fantasma de fantasmas

que se entremete en los sueños de la gente

borrando lazos innecesarios, anudando amores prometedores

pero que ya no puede formar parte del amor

Por haber quedado fuera, fuera del juego mi amor.

 

(a E. Borgoño)