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Lebusla

EL VIEJO AMIGO ALEJANDRO

EL VIEJO AMIGO ALEJANDRO

Y es que yo te digo Arcano
yo conocí al viejo gordo Alejandro
lo visité en su casa aquel día
él bien sentado en su sillón
con un cigarrillo en su boca
y una canción vieja cantando
mientras envenenaba su pulmón.

Hasta entonces no lo conocía
y aun siendo la primera vez
me recibió con su ronca voz
y una ofrecida alegría,
su cabeza ya media calva
y alberos todos los pelos
que en su crisma le quedaban,
con su gran barriga pelada
y en los pliegues de su cara
setenta años que se notaban.

Temblorosa era su mano
pero así tan bondadosa
era tendida al hermano,
calzado con viejas chanclas
y celeste su pantalón
ceñido con vieja faja
creo se la regaló su abuelo
y para que te digo Arcano
un viejo de mucha experiencia
un pájaro de mucho vuelo.

Sentado en su casa en el corredor
Su pasatiempo, el cigarro
viendo pasar a la gente
a la calle aquel desgarro
dando adiós a cual transeúnte.

Ya no decir de sus mañas
mientras jugaba al tablero
o cuando jugaba a las cartas
el reclamo era en su cara
un anunciado letrero.

Varias veces degusté
guardatinajas y venados
que él cazaba en la montaña
hacía donde muy ávido partía
solo después de su café
sin que nadie le pusiera peros
montado en su mula blanca
custodiado por sus orejones perros.

Fue mi gran amigo el viejo
el pobre viejo Alejandro
en su casa como huésped
vivimos por varios años
sin aceptar de paga un centavo
cuando ofrecíamos pagarle
decía, aquí nadie te ha cobrado.

Un viejo de temple fuerte
así su cara ante la vida
no le temía a la muerte
que lo atacó en el corazón.
No estar en su despedida
por mis motivos fortuitos
que pesar fue para mí
y ahora que él está muerto
no nos faltará ocasión
para vivirlo recordando
al gran amigo Alejandro.

Lebusla
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