Raquense

NO LE TENGO MIEDO

 

No le tengo miedo al negror de la muerte
ni a la frialdad de una lápida marmórea
ni al calor abrasador del ocaso
No le temo a las tinieblas
de las calles nocturnas,
ni al aullido de los lobos,
ni al silencio de las aves
despobladas de sus cielos
Le temo sí; y mucho,
al vació que dejo tu ausencia
Quizás fueron las ruinas que dejé atrás,
por eso hoy no le temo al fuego
pero sí a las cenizas