Nancy Ruiz Lee

Lo que no dice el reflejo (Confidencias entre una Bruja y su Espejo, III parte y final)

La noche a dormir llamaba.

Después de quitarse el traje

y limpiarse el maquillaje,

a su espejo le confiaba:

Arrugas, ojeras, canas...

lo sé, son mi realidad.

No me queda vanidad,

solo de dormir, las ganas.

No te inquiete tu reflejo

porque no es ni la mitad

de lo que eres en verdad.

Te lo digo yo, tu espejo.

¿Qué es lo que quieres decir?

La juventud he perdido.

Eso, lo tengo entendido,

y tú, no sabes mentir.

 

No me preguntes qué digo

ni por la belleza que hallo.

Pregunta por lo que callo

yo, que soy tu fiel amigo.

Yo te aconsejo, señora

que aprendas tú pronto a ver

la belleza de tu ser

que yo no reflejo ahora.

Tú edad puedo reflejar,

mas no toda tu experiencia,

tampoco la trascendencia

de tu ser, vivir y obrar.

Refleljaré tus ojeras

noches de estudio sin cuento

mas no tu conocimiento

ni tus palabras certeras.

Reflejo lo corporal

y lo que de tu alma aflora

pero nunca, mi señora

tu belleza espiritual.

Porque hay mucha más riqueza

en el humano existir

que yo no puedo decir.

En eso está tu belleza.

Tienes razón fiel espejo.

Me has abierto un panorama.

No olvidaré que una dama

es mucho más que el reflejo.

Y después de esto decir,

al espejo, agradecida,

con mirada humedecida,

sonriente, se fue a dormir.