María

ENCUENTRO

 

Un paisaje de latidos noveles desborda carmesí cuando te miro conmovida. Quiero recorrer tu laberinto y descifrar tus incógnitas, disfrutando de ese espíritu sereno y sabio. No me guíes, sorprendeme. No seas claro, desafiame. Hablame con abruptos trabalenguas, te contestaré con traviesas adivinanzas. Y acompasando nuestro encuentro sublime recorreremos el camino con pasos cansinos y anhelos fértiles.