Yarco

Tania

Llegaste como  lluvia en el desierto, dando vida, dando aliento al que moribundo está. Tus caricias fueron arrullo del viento que hacían detener el tiempo y sentir serenidad. Tus besos fueron agua refrescante que el sediento delirante anhela y con tal pasión, Tu mirada, tu cuerpo, tu todo, se convirtieron en el lodo que cubrió mi corazón. Fue mi error, eso lo acepto, me entregue como un inepto sacrificando la razón, subí tan alto tan alto queriendo volar contigo y al lograr ser más que amigos, dijiste: ¡no tenemos alas! Afilaste las navajas que con frialdad me clavaste, no sé si lo olvidaste pero te quise dar mi amor. Bajo esa lluvia te he llorado y mi corazón tan enlodado de tu recuerdo aún sangrante, te fuiste como llegaste la diferencia es que  me dejaste como el desierto, desolado.