Lucy Quaglia

Otoño en el Algonquin

Una hoja despacio

me trajo el otoño

entre el verde oscuro

del bosque en verano.

Lo trajo volando

del alto de un árbol

y dando piruetas

pasó por mi ventana

mientras estaba quieta

y despierta en mi cama.

 

La lluvia en verano

empieza el otoño,

lo canta a los gritos

con ruidos tan sordos

que alegran el alma

de esta pobre vieja

que vio aquella hoja

cayendo despacio

de una rama alta

del árbol del olmo

que estaba en la plaza.

 

Colores de otoño

llegarán de pronto

una hoja por vez

cuando está empezando,

y cientas y miles

después de una helada

en un par de meses,

en rojos y en oro

que se quedan poco

y caen al suelo

sobre las montañas.

El color del roble

del frente de casa

de marrón oscuro

se pondrá amarillo

mientras que en el fondo

los arces se harán

rojos y naranja.