Cuando me advertiste del final
¿fue esa tarde de domingo con una luz opaca sobre la sabana?
cuando yo sude mi amor de frente y huiste de espaldas.
Escena final de tu amor ligero,
el que se sostiene por poco tiempo
pero no se olvida buenamente.
Siempre retorno a ese lugar,
malgastando mis gestos
dedicando miradas clandestinas
hasta la extensión final de tu calle.
Ahora, despoblado de todo voy perdurando
en esta confusión, con este desgano,
y esta forma tan incompetente de reconstruirte
y esta táctica tan cobarde de entregarme.