Fantasma de Nadie

Soneto del Pastor


Me salta el alma cuando tu presencia
Llega a mí en la soledad del otero:
Sombra de espliego, de salvia y romero
Con paños que me enjuaguen la dolencia.

Me salta el alma hacia la evanescencia
De tu vestido que es coral entero
Y entre tu voz y el lecho en el que muero
No consta más distancia que tu ausencia.

Me salta el alma cuando estás presente
Y lo mismo no estás pero te creo
Al amparo de mis manos curiosas.

Me salta el alma en la luz que, naciente
De tus ojos de amor cristaloideo,
Se lanza a mí, sí, con todas las cosas.