gulijardi

Amnesia

Nuestras vidas nunca se encontraban a tiempo:

Cuando ella venía yo partía.
Cuando yo regresaba ella se marchaba.

Cuando miraba mis ojos, yo pestañaba.
Cuando miraba los suyos, ella lloraba.

En el momento que por fin me decidía a tenerla su corazón había dejado de hacerlo hace tiempo.

Y aprendimos a querernos y a olvidarnos cuantas veces sean necesarias.

Y a lastimarnos y a volver a sanarnos con vendas de amnesia.

Aun así y todo nuestras vidas no podian dejar de encontrarse en dos lugares diferentes.

Y no dejabamos de querernos en dos momentos distintos.