Anthony Campoverde

Esperando mí turno para amar

Esperarte, es lo que hago desde que estoy consciente del amor,

jamás lo he vivido pero lo he visto, 

conozco el amor como un concepto mas no como experiencia.

te busco en todas las personas, en las redes sociales

e incluso en mi imaginación,

aún no se la fórmula para calcular tu existencia.

Tu existencia, es la hipótesis de mi investigación,

una variable en las matemáticas

y una incógnita en la física,

mi habitación es el estudio donde produzco mis ficciones,

es mejor estar aquí dentro, creando mi libro de aventuras,

del que si soy protagonista, donde el autor es mi conciencia

y el índice, está en mi corazón.

Es triste saber que mi vida se construye en base a la imaginación,

saber que mi vida es un guion escrito por la rutina,

y que el amor es el eslabón perdido de la cadena de mi existencia.

Así es, prefiero esperarte aquí encerrado, que estar ahí fuera,

donde la convivencia es una batalla, donde la integridad está perdida,

donde el amor es ficción y la felicidad no es permitida,

he rechazado al tren de la vida para abordar al de la rutina,

la rutina, mi mayor ocupación, vivir cada día lo mismo que ayer,

saber el mañana y no poder cambiarlo, caminar en círculos

con la esperanza de no hacerlo, confundiendo la felicidad

con pequeñas variaciones de la monotonía obviando la realidad

y viviendo en la fantasía.

 

 

Mientras llegas, congelare mi vida, para emprenderla

cuando tenga un sentido, guardare mis sentimientos,

para no gastarlos, me perderé experiencias para vivirlas contigo

y gastare mis lágrimas para no derramarlas en tu presencia.

Despierto a orillas de la costumbre, camino hacia el espejo

mirando la mediocridad de mi alma, mirando esa sonrisa fugaz

y un extenso historial de lágrimas, comienza otro día más,

igual que ayer pero más cansado, de camino al colegio mi espíritu se acobarda,

mi corazón se detiene y mi conciencia se resigna a asistir,

por la tarde me invade la inercia, la ansiedad de un pasatiempo

y la necesidad de buscarte,

me acerco a la ventana y miro pasar la vida, en la cual

no soy un pasajero sino un simple espectador,

salgo a buscar un camino que me lleve a ti, pero solo encuentro vías en construcción

y calles sin retorno, cuando empieza a obscurecer me resigno a volver a casa,

por más hogar que sea, a veces se vuelve una prisión, custodiada por la rutina,

alejada de la vida y sin derecho a fianza.

En las noches no hago más que soñar un futuro contigo,

 pues mi presente no tiene historia 

y mi pasado es desabrido.

Cuando pierdo la fe en ti, siempre llega una señal, no sé si es un juego del destino

o en verdad vas a llegar, sabes, yo siempre te voy a esperar

aunque el tiempo no lo haga, cuando mis años caigan como las hojas de otoño,

cuando la vida me desgaste y la sociedad me olvide, para ese entonces,

quizá ya este contigo o al menos conservare la esperanza de confirmar tu existencia.