Julieta Love

DELIRIO

La colección de lunares en tu espalda,

simulando ser estrellas,

se convirtió en mi carta celeste;

un mapa infinito de deseos,

cargados de lujuria,

con los que una y otra vez,

entre caricias y a punta de besos intente unir como si fueran constelaciones,

haciendo de tu cuerpo mi refugio,

mi propio planeta,

como una galaxia compuesta de titubeos y gémidos,

en la que el delirio de posar mi cabeza en tu pecho

se conjugada con el deleite de abrir los ojos,

levantar mi rostro y observarte en silencio,

convertido en un Dios,

con la mirada fija en el techo...

Y como si leyera el lenguaje de tu piel me preparaba,

para explorar una vez más el paraíso

que se ocultaba;

entre la delgada línea de mi lengua jugando con la tuya

y la sensación de tu hombría oscilando en mi inocencia,

al son del rock que te gustaba

o de las gotas de lluvia que caían en la ventana de la habitación,

como testigo mudo de lo que ocurría

y de lo que por falta de cordura

se podía catalogar; como la más perfecta y placentera obra de arte

compuesta por nuestras pieles bañadas en sudor

y nuestras manos haciendo piruetas de poro en poro,

trazando líneas imaginarias por tus puntos cardinales

y navegandote sin censura,

proclamándonos inquilinos del infierno,

mientras la tarde nos llevaba de paseo por el cielo

y en medio de interrumpidas respiraciones,

me decías que te encontrabas con el paraíso

y que mi piel era como un pergamino.

 

Te encargaste de escribir con tinta imborrable

los detalles de esas tardes de naufragio mutuo,

y me convertí en un libro,

adornado de pecado,

y de portada el lunar cerca de tu pecho,

símbolo perfecto de mi primer viaje fuera del planeta...