Bernardo Arzate Benítez

El ladrón.

 

 

Los pasos de un ladrón,

son como pasos de un gato;

pero pasado un buen rato,

se olvidan de la razón.

 

Empiezan hacer el ruido

que no querían hacer;

es su primer descuido,

que los lleva a perecer.

 

Bernardo Arzate