Paranoia

Mañana



Respiro luego, muero -agonizando en la causa- inhalo, retengo el aire, me asfixio y por miedo expulso el aire, que rebota con el silencio y la ausencia, hay fantasmas en mi cabeza que reúnen las condiciones de un sismo mental, se suicidan los astros a lo lejos, y no es el sonido de las bocinas del cielo, ni el fin del mundo quien me rasga las vestiduras y luego la carne, sino que, es mi desición que emancipa la necesidad de cooperar con la muerte. En silencio reunó cada partícula de mi inconsistencia, hasta aferrar ésos átomos líquidos que se cuelan entre mi garganta y se enredan con esos vestigios de gritos pasados que aullaban como alaridos en busca de la paz inventada, y que, con remordimiento se muerde el alma.
Es hoy un pasado del mañana, en donde saco la tierra del charco de mis lágrimas, y escupó soledad entre tantas personas que me sonríen con el alba, tanta luz quema mis entrañas, siendo un portavoz de la destrucción, mensajero de esos sueños estampados en retratos oníricos de un personaje asediado por la suerte y los buenos momentos, donde todo su paso era una falacia de su mirada enjaulada en una frase repetida, donde \"el mañana es un pasado presente\" y exiges cada músculo en razón a un vínculo más profundo con la vida, en la dirección de las reglas valóricas y el amor tan esquivo, tan pálido y enfermo, tan dañado, tan ausente y tan dañino.