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DiegoAlonso

Primer encuentro

 Todavía lo recuerdo, 

 vida mía,

aún porfía al olvido aquel momento,

como el dulce fuego que no amaina

en mis pupilas;

ardiente como ardía, ardiendo.

 

Ahí estabas,

aguardando en el subsuelo,

ahí, donde se agolpan en tumulto

la almas que descienden a vivir sin remedio.

 

Ahí estabas,

con tus cabellos fugitivos,

aburridos de tanto ser melena,

y con tu voz dormida en el umbral

de unos labios poderosos

que guardaban en su carne el porvenir

que me condena.

 

Ahí estabas, amor, ahí

con los ojitos perdidos,

diseminando el temor en un querer inocente

 y preguntando a la gente si el sentir

se ha prohibido.

 

¿Y yo, dónde estaba?

Hasta tu encuentro no existía,

pero te vi, vida mía, te vi,

¿qué duda había?

 y el sol parió el amanecer en mis mejillas.

Ahí estaba yo, culminando en tus brazos

mi eterna romería; ese andar sin

conocerte ni saber que en mi jardín

eras semilla,

pero te vi, vida mía, te vi y todo valía.

Me diste amor sin pretenderlo; un corazón,

¿no lo sabías?

 

Y hoy que todo es presente, mi vida,

¿dónde estamos?

Yo, 

viviendo en la memoria de aquel día...todavía,

¿y tú?,

tú, quizá muy lejano.