GuillermoO

Isla de Santorini (Grecia)

 

 

Fueron ojos los ojos que se entronaron

por el golpe de lo blanco de la espuma.

Y me amaste como agua mansa que convoca a las plegarias,

a la insondable busca del instinto.

 

Matinales

tus trajes rumorosos vuelven a las blancas casas de Santorini.

He oído tu voz,

y en ella están los mástiles desaparecidos,

las cuevas y los trazos de gracia del viejo griego;

fue una noche en que miré el mar como quien se olvida de sí para siempre.

 

G.C.

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