Cortez

Te ame... Amo y amaré.

Miles de poemas he leído, buscando la ternura de tu ser, en algunos versos bien escritos; Miles de flores he admirado, esperando tu belleza comparar, con algún corazón sangrante, lirio del valle o narciso amarillo; Miles de astros contemplé, rogando perderme en la oscuridad de la noche, en un sueño profundo con una estrella que me llevara hasta tus brazos. Y todo por estar enamorado… irme para siempre de este mundo, solo contigo a mi lado. Y llevarte siempre de la mano, adonde sea que vayamos, solo tú y yo… Agradezco siempre a Dios, por ese día en que te vi…justo ahí, parada frente a mí… tus ojos brillaban cual sol naciente, con tu cabello ondeando cual suave brisa que deleita al tacto, pero con la vista. Es un espejismo -pensé- ... Un triste reflejo de mi mente divagante por errar tanto tiempo en desierto de soledad. Pero al fin y al cabo, había encontrado un manantial... Y aún creyendo que no eras más que una ilusión. Me quedé. Me quedé a beber de tus aguas… las cuales susurraban…No te dejaré morir… Eran palabras de cariño, que cual algodón frotado sobre la herida de un niño, sanaban mis heridas del tiempo batallando en ese árido lugar, con tal delicadeza que la seda más fina estaría celosa de tal roce celestial. Y pasaba más el tiempo, y más de tus aguas me mostrabas… Hasta que llego el día de darle fin a mi agonía… porque me había enamorado de ti, mi tierna niña… Calmado te busqué, para darte un beso en la mejilla, decirte que te amaba…amo y amaría. Pero un cobarde se me adelanto, engañándote con mentiras… lejos de mí te llevó, cual ladrón huyendo de policía. Te seguí… te encontré... y te salvé; Pero… ya era tarde…tú, ya eras otra. Cambiaste… Tus palabras de cariño, no eran más roce celestial… Eran piedra de afilado, donde afilabas tu puñal… clavándolo en todo corazón a tu paso… Olvidaste lo que era amar… Pero aun con el corazón partido, yo sabía que seguías ahí… batallando en el mismo desierto, del que alguna vez me ayudaste a salir.  Armado con amor, salí a la batalla… Día tras día, mes tras mes, año tras año, fracaso tras fracaso… Al fin…te rescate. Y hasta este día puedo decir… Nunca te dejaría morir.
Miles de poemas he escuchado, sin nada más que el sonido de tu voz;
Miles de flores he admirado, con cada día, viendo tus ojos llenos de vida;
Miles de astros he contemplado, en cada noche, contigo a mi lado.
Todo… Porque nunca deje de estar enamorado…