Donaciano Bueno

Emigrantes...a la fuerza

Pensaste que allí nacer daba derecho

a vivir y trabajar en esa tierra

pero nunca contemplaste que la guerra

te iba a dejar mal herido y aun maltrecho.

 

Y tuviste que salir, y hoy emigrante,

-cuatro mendrugos de pan y una moneda-,

a pié, curva vas andando la vereda

mirando siempre hacia atrás y hacia adelante.

 

Pobre de tí, alma perdida, sin destino,

junto a la mochila a cuestas, trashumante,

que añoranza y amenaza es del viajante,

el que adjura y que perjura en su camino.

 

Tú, que imaginaste un mundo sin fronteras,

y has penado y entre lágrimas sufrido

a esos dioses que a este mundo le han partido

y si llamas responden por peteneras.

 

Sonámbulo te hallarás aunque no quieras

absorto en torno a otros ritos y costumbres,

tus fuegos ya no serán tus mismas lumbres

ni tus sueños velarán en sus hogueras.

 

Y si la suerte y el halo son propicios

y si quiere dios que encuentres cielo abierto,

agárrate a la barcaza en este puerto

y así lograr evitar los precipicios.

 

Que eres viajero, aunque a tu pesar viajero,

a merced de lo que dicten los humanos,

en esta tierra de farsas, simples granos,

que un puntapié a dar viniste en su trasero.

©donaciano bueno.