YO CLAUDIO

Vino Añejo

Solo a ella se le traía 

lo que a ella se le antojaba 

un  buen vaso de añejo vevía

sin ímportarle la marca que le gustaba.

Tendida en su cama

grandes gritos lanzaba 

la sirvienta corría

para atender a su dama.

De lejos le visitaban 

amigos y familiares

pero a ella le gustaba 

que de lejos le mirarén. 

No conforme con la visita 

y no le ímportaba que se enojarén

pedía otro trago de añejo

pare que dormida se quedaré.

Su dama de compañía

se sentaba junto a la cama

los demás sirvientes en la cocina

atentos a los gritos que ella lanzara.

Corrían para allá, corrían para acá

sin saber lo que ella iba a pedir

para que no se les enojara 

y no tengan que escuchar lo que les iba a decir.

Pasaron las horas

y todos nerviosos estaban

a que se despertara la señora

para ver que cocinaban. 

Pollo a la alemana 

o pollo al cognác 

un buen pavo a la sevillána 

o un rico pato a la parmesana.

Un grito se escucho

en toda la población 

todo el pueblo asustado 

por el gran suspiro que se sintío. 

Tranquilos se quedaron 

chicos, grandes y viejos

era la señora jefa que despertaba

para tomarse su vaso de vino, y de añejo.