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J Picado

El Parque

La brisa que corre, los rayos del sol que bañan cada lugar exceptuando aquellos en los que algún árbol da refugio y abre paso a las sombras que refrescan la tarde…

En ese lugar muchos acontecimientos pasan desapercibidos para la mayoría… como aquella pareja que llega tranquilamente... monta un campamento en busca de “matar” unas horas en la verde cobija que los recibe… que los invita a atesorar un recuerdo más en su memoria compartida…

Contrariamente aquellos dos que llegan sueltos de mano… en busca de un rincón en donde ubicarse… Recostados a una pared solitaria sin sombra y bajo los punzantes rayos que aun queman la piel… esos dos que no van a apreciar el paisaje… que no van en busca de “matar” unas horas… sino que están ahí para poner fin a algo… a algo que provoca caras largas en ambos… algo que roba totalmente la calma y alarma las miradas que se cruzan entre sí…

Luego está un poco más allá, refugiada entre la sombra de unos pinos…. Ella… Jovencita y solitaria… con cara nostálgica…. Con mirada fija a ningún sitio… perdida en su propia mente…. En silencio masca alguna especie de dulce que saca de una pequeña bolsa transparente… esa bolsa que cumple función de única compañía… luego cambia de sitio lentamente… una banca en el extremo de su ubicación inicial… nuevamente la mirada perdida… da esa sensación de negatividad nostálgica que atrapa en forma peligrosa la mente… la aprisiona… llevándola a ideas que no consuelan a nadie…. Una vez más cambia de sitio… un costado…  agacha la mirada… ya no se pierde a ningún sitio… únicamente entre sus piernas que le sirven como refugio para el  llanto solapado que deja escapar ante la ignorancia de todos aquellos que la rodeamos….

Luego los niños que juegan con un balón… en sus inocentes mentes no cruza ninguna preocupación… al menos no en ese instante… ahí se olvida todo… como aquel que no recuerda la agresión que le espera al llegar… o ese que no desea volver a tener que juntar a su padre alcohólico del caño… incluso está aquel que evita pensar en las tantas visitas que tiene su madre de hombres desconocidos… que muchas veces la agreden ante su impotencia de no poder hacer nada… ahí nada importa… solamente la frase… “el gol gana”… el sudor y las sonrisas pasajeras endulzan y calzan con el clima dorado de la tarde que poco a poco muere…

Así pasa una tarde sencilla en ese parque que tantas veces he visitado… pero muy pocas he puesto atención…