Alexander J. Montero

CanĂ­cula

Perdón, tuve a mal beberme de un solo trago el sueño de besarte,

No tuve a cuenta los remolinos de pájaros girando con fuerza

Dentro de las paredes de mi bien intencionado estomago

Ni me entere nunca que el gobierno dictador del reloj

Gota a gota seguía continuando, no, no supe de los días

Ni siquiera media la dosis de tu rostro en mi memoria empalagando.

 

Perdón, olvide que la lluvia también se moría y seguí regando,

Olvide la corta vida de las sésiles alas de colores de las flores

Me traspase  los soles y el hambre me la tragaba

Me bebía mi propia sed, dejé el cardio de mi corazón servido

Entre corales en el buro a un costado de tu cama, nunca lo tomaste.

 

Perdón, pero entendí que no tiene nada de malo seguir mi propia vida,

Descubrí el poder del olvido que cae como agua a la quemadura

Que sabe a uva después de vomitar la bilis, y con la bilis tu nombre y el mío.

No sé si esto es el fin del crisantemo que se sembró por duda

O solo un cese al fuego, la locura en preludio a través de la cordura.