Izandro

Tu Tiempo y el Mío

 

Comprendo que la lejanía de nuestros años,

Y el verbo apasionado de tu lozanía,

Subyugan mis pensares añejados,

Y reescriben, una nueva historia de fantasías.

 

Comprendo que mi música,

Te suena como un paladar, con agridulce presagio,

Y que las letras que en silencio yo te canto,

Son como aves perdidas, sin norte ni epitafio.

 

Comprendo que mis palabras más risueñas,

Son como hierba caída de vieja hojarasca,

Y que mis latientes palabras escritas,

Te suenan a poesía muerta, antes de que esta nazca.

 

Pero espero que tú comprendas,

Que mis letras y mi poesía,

Tienen ya Musa naciente,

En mi pecho, cual tuya fuera prenda,

Y que no hay soneto más tierno, ni de noche ni de día,

Que no doblegue campanas,

Por verte, como luz de luna encendida

 

Comprendo como tú no esperas,

Que mi piel ya cansada, y llena de estrías,

Que mis ojos velados por una cortina,

Y mis labios cansados de tanta algarabía,

Renacen todos y cada uno en el día,

Contigo a su lado, en mis poesías;

Que mi vida a tu lado es un elogio,

Al cielo sobre la tierra,

Y que tus pasos,

Nunca dejan de sembrar rosas,

Aunque no haya sembrío y sólo queden las espinas;

Comprendo… como tú lo esperas,

Que para decirte que Te Amo,

Sólo me hace falta, un poco de tu vida,

Y también en mis venas, tu palabra que es semilla.

 

Para decirte que Te Amo…

Sólo me hace falta,

Nacer contigo, en nuevo día.