Noches, noches bohemias: la gente ríe, canta, suspira, ama y yo,
en el estupor de mi alma observo;
calles, personas, cielos.
Cielos estrellados y tristes cómo lágrimas amargas
que corren sobre rostros rotos.
Rostros con maquillaje fuera de su lugar
y miradas deshechas cual hoja marchita
que alguien pisó en el otoño.
Camino por el frío asfalto buscando consuelo
para un corazón dividido por las dagas del olvido,
la muerte de los besos y la sequedad de las caricias.