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Tu recuerdo

Hay noches que la cama hiere mi piel y mientras mi cuerpo gira sobre ella buscando el acomodo para poder dormir, mi mente se separa de mi cuerpo llevándome a otros lugares, a otros momentos, a otras situaciones.

Es así como sin darme cuenta  llego hasta ti. Llego a esos momentos que compartimos en un breve periodo de nuestras vidas. Risas sin sentido de cosas sin sentido, pero que hacían que esos momentos tuviesen un sentido.

Y mientras mi mente divaga en recuerdos de días felices, en la  compañía de tu dulce risa, mi cama va dejando de herir mi piel  y va dando paso a sensaciones ya casi olvidadas, como el suave roce de tu cuerpo que acurrucado junto al mío acariciaba mientras tú dormitabas.

Y así, como en aquellos días, cuando tu cercanía calmaba mi alma y mi corazón rebosante de alegría daban calma a mi mente y mi cuerpo se adormecía en un sueño placentero, ahora el recuerdo de esos momentos hacen que mi cama ya no hiera mi piel en un esfuerzo por dormir, tu recuerdo me adormece y un placentero sueño me envuelve.