Nataly Olarte

Sin título.

Tengo un soneto de canción triste

y una pluma llena de letras.

Letras vacías, de petróleo, de lava,

de lágrimas que corren cual manantial

por mi piel gélida, sin paz, sin armonía,

deshaciendo sin piedad aquel nudo en la garganta

que retuve cuanto pude pero que al final estalló...

 

Y volaron poemas, fuego y mariposas ya ancianas,

cansadas de esperar tu amor,

cansadas del alimento insípido de tus besos cada mil años...

Tarareando van con desesperanza

todas las canciones que un día no quisiste oír.

 

Llevan entre sus alas los recuerdos

de las veces en las que me llevabas al cielo

 y allí, desde las más altas nubes

me permitías contemplar el universo,

tan frágil, tan fresco.

Para luego, de un empujón violento

obligarme a caer sin protección

al horrendo asfalto de tu imagen imposible.

 

Ya sin ti, deambulaba sin rumbo hasta volverte a encontrar,

y en un ataque de masoquismo subía volando entre tus piernas

aun conociendo cual sería mi destino.

 

Tengo centenares de besos, tengo abrazos fugaces,

tengo amor tierno y tibio...

Y tengo una soledad,

que llena mis días de humo, alcohol, tinta y sangre.