Alexander J. Montero

La palabra hablada

Amaba ese contraste a guitarra de su piel blanca

Contra el negro de su cabello y sus cejas,

Su pelo, lacio, grueso y negro

Como caballos corriendo al vuelo

Con sus ojos de estandarte.

 

Su espalda sosteniendo los pies de Atlas,

Azores y halcones acentuando las rimas

De su nombre, en verdad le amaba

Las cascadas de su luna

Las boreales luces en mi

Tras las luces de sus voces.

 

Era el brillo mojado de sus labios

el que por noches me arroja

A la alquimia del abecedario

Y a la magia negra de la conjugación

Del verbo y la rima, en un infructuoso

Intento de alguna forma desahogar amarle.

 

No pretendo alar las falanges de mis manos

Todas las noches a palabra escrita

Adornando tu nombre, tu contraste,

el blanco cándido en tu mirada

Ni las cataratas en tus lunares,

Pero escribiendo me tienes

 Para de alguna forma tenerte yo

a palabra hablada.

 

No me extraña que persigan las abejas

El mojado brillo en tu boca besada,

No me extraña que sirva de norte

El pequeño brillo en tu pupila llorada,

el dulce anhelo de dormir

Sobre las plumas de tu pecho,

No me extraña el sonido del mar

tocando la flauta en el surco de tu espalda.