boris gold

DIVAGANDO...Y DIVAGANDO

Esta historia contada así en pedacitos, es el rompecabezas que una vez armado, nos muestra en rigor de verdad, el devenir de este simple porteño que con sus más y sus menos,

supo encontrar con muchas dificultades, el camino cierto para insertarse en la vida de alguien especial:

“LA QUERIDA BUENOS AIRES”.

La llovizna tenue y fina más un cielo plomizo, pintaba de gris un firmamento que parecía llorar por tantas tristezas ajenas a ella, desde mi ventana veía a la gente caminar aprisa y eso exacerbaba mis pesares, que como furgón de cola venía arrastrando hacía ya bastante tiempo, mientras desde el fondo de mi alma sentía como una voz que me decía, ¿cómo sigue esta historieta?.

Me hice especialista en fracasos, tenía tantos que no sabía donde ponerlos, pero como todo lo malo trae aparejado algo bueno, tomé coraje para hacer lo que muchas veces quise y nunca me animé, tratar de mezclarme con los que más saben y si hay alguien que tiene todos los méritos para ello es la grande, la sabia por vieja y por vivencias acumuladas: “BUENOS AIRES”.

Siguiendo la estela de mil personajes dignos de conocer, se me llenaron los ojos con un brillo muy especial y a la vera de ellos, fui aprendiendo cosas que ni cuenta me daba que existían, una de ellas, importante por cierto, saber que con la pinta sola no se puede conquistar el mundo y a ese ritmo seguramente iba a conquistar el premio al “salame picado grueso”.

Por supuesto que me creí la novela que teniendo buena “facha” la podía jugar “de taquito” y de allí a la inmortalidad había solo un paso, ¿qué risa, no?.

¡Que tiempo aquél!, recuerdo que después de regalarme sapiencia, hiciste que para mi bien, me cayera y levantara tantas veces, hasta que pude convertirme por fin en.:HABITANTE DE TU CIUDAD con calificaciones...DE GRAN AMIGO, previo paso por las aulas de curdas, linyeras, bohemios, reventados y toda esa fauna única en el mundo, que hicieron de mi...UN TIPO DERECHO Y SIN AGACHADAS.

Nunca olvidaré el día que debía rendir el último examen para eximirme, la materia a dar era LA AMISTAD, haciendo una retrospectiva de todo lo aprendido recorriendo la geografía de la gran ciudad, llegué a la conclusión que: LA AMISTAD ES EL ÚNICO BIEN QUE NO SE PUEDE COMPRAR, ALQUILAR, NI ARRENDAR...HAY QUE GANARLA.

Pero no todo se desarrolló por carriles normales, hubo un tiempo en que lo llamé “mi época gris”, fue la vez en que creí que estaba listo para hacer la mía, (así me fue).

Empecé a creer en la promesa de los políticos, apoyé a los sindicatos creyendo que eran la salvaguarda de los trabajadores, también creí que la justicia nos iba a sacar de este pozo...(terminé durmiendo en un aljibe).

Luego por esas cosas que no entiendo, me hice místico y me fui a vivir a una cueva en pleno desierto, llegó un momento que me dije :ya estoy preparado para ir a pregonar mis ideas a la gente y que ellos las difundan, hacia allí enfilé mis pasos pero previamente confeccioné un gran cartel, con el cual pretendí salir a captar gente.

A las dos cuadras vino la policía y me metieron preso (aduje que arbitrariamente, por supuesto) en el afiche no había escrito nada ofensivo para nadie, solamente decía: ARRIBA LOS DE ABAJO...VAMOS ENANOS CARAJO (lo vi escrito en un paredón y me gustó), en ese mismo momento me di cuenta de dos cosas: QUE YA NADIE SIGUE A LOS GRANDES PENSADORES...(y que estaba medio chapita).

Cuando ya todo estaba prácticamente perdido y sin poder salir de ese atolladero, hice lo que en estos casos siempre hago, salí a ventear mis penas por las calles de la gran urbe, pensando que entre los brazos de ella se podría producir algún milagro, tal vez pudiese de esa manera cargar aire para seguir tirando.

Cuando hablo de la magia con que está empapada “MAMÁ BUENOS AIRES” no estoy divagando, es algo cierto y comprobable y si no que lo digan los hechos que a continuación me sucedieron.

Pienso que a mucha gente le habrá pasado alguna vez lo que a mi me sucedió, caminando a la buena de Dios y sin destino fijo, llegué hasta un lado que no conocía y no solamente eso, sino que no podía entender como había llegado hasta allí, no pude imaginarme cuanto tiempo estuve caminando a la deriva, lo que si sentí fue como un despertar y darme cuenta exacta que alguien me había empujado a ese lugar, el destino, algún duende travieso...vaya uno a saber.

La esquina me era desconocida, el barrio más aún, una es una avenida llamada RIVADAVIA y POLA la otra que la cruza (desde ese día, las arterias más importantes de mi vida) y como desprendida de una nube ¡ LA VI!, sentí un clic en todo el cuerpo y no se como explicarlo, pero me di cuenta con toda claridad que a mi rantifusa existencia había llegado por fin, la tan ansiada felicidad, la que tanto busqué y ...YA CREÍA PERDIDA.

Gracias, muchas gracias BUENOS AIRES por dedicarle a este porteño una mirada cómplice y encarrilarlo por la senda justa hacia la dicha.

Perdón, pero entre todo este fárrago de palabras me olvidé decirles, que esto no es un cuento de hadas, la princesa existe, se llama DORIS Y COMO AQUELLA VEZ...ME SIENTO POETA FRENTE A ELLA.

 

Boris Gold

(simplemente…un poeta)