David Arthur

Noche de alegría

 

 

Noche de alegría que no tenga fin

y levante el alma mía hasta las cumbres,

de donde observan los dioses nuestros quehaceres

y nos concedan perdón por nuestros pícaros pensamientos

 

Mis labios se quedan mudos, silenciados por tu belleza,

mi aliento tiembla lleno de aprensión

por los deleites que serán agraciados,

una coronación jamás podría ser de tal magnificencia

 

Una espera ciega acurrucándose en tu caricia

donde tus perfumes seductivos atormentan mi lascivia,

anulando los recuerdos de horas olvidadas,

me pierdo, mi identidad mal colocada

 

Tu calidez abruma mis embelesados sentidos

que anhelan derretirse en ríos de lujuriosa avaricia,

vengando sobre tus senos desnudos,

y allí en paz a morar, hasta el amanecer se entremeta