jesusmoreno

Parias

He prometido y eso me ha condenado

He amado y eso me ha condenado

He reído y eso me ha condenado

He jugado y eso me ha condenado

He declarado una guerra y eso me ha condenado

He odiado y eso me ha condenado

He sido valiente y eso me ha condenado

He sido cobarde y eso me ha condenado

He sido feliz y eso me ha condenado

He estado triste y eso me ha condenado

He sido honrado y eso me ha condenado

He sido un rufián y eso me ha condenado

He tocado mil puertas y eso me ha condenado

He dejado abiertas mis puertas y eso me ha condenado

He construido murallas y eso me ha condenado

He llorado y eso me ha condenado

He sufrido y eso me ha condenado

He gemido y eso me ha condenado

He cantado y eso me ha condenado

He buscado y eso me ha condenado

He perdido y eso me ha condenado

He sido humilde y eso me ha condenado

He sido generoso y eso me ha condenado

He sido casto y eso me ha condenado

He sido paciente y eso me ha condenado

He sido frugal y eso me ha condenado

He sido diligente y eso me ha condenado

He sido soberbio y eso me ha condenado

He sido avaro y eso me ha condenado

He sido ávido y eso me ha condenado

He sido perezoso y eso me ha condenado

He estado loco de ti y eso me ha condenado

He estado cuerdo por ti y eso me ha condenado

He bifurcado el placer y eso me ha condenado

He besado tus labios y eso me ha condenado

He abrazado tus abrazos y eso me ha condenado

He palpado tus formas y eso me ha condenado

He degustado tus sabores y eso me ha condenado

He visto tu ternura y eso me ha condenado

He oído tus silencios y eso me ha condenado

He olido tus amores y eso me ha condenado

He transitado tu piel y eso me ha condenado

He convivido tu fe y eso me ha condenado

 

Estoy condenado a la ignominia,

a los sinsabores que me acarrean mis pérfidas acciones.

las parias de la humanidad me han tomado en su lecho.

Me han sodomizado las pasiones,

el ocultismo,

el sagrado deseo de entendimiento.

Alejarme de nuestro señor Jesucristo

me ha obligado a vagar por el mundo siendo acusado de pagano,

pero me he prestado al rigor de la indiferencia, flotando en la levedad.

La desolación levita junto a mis suspiros;

mi aliento es desasosiego

la muerte se aproxima buscando la única palabra que me falta pronunciar.

Quisiera descubrir el sentido de mi condición,

No sé si estoy libre, o sobre mi cuerpo se adhieren los atavíos.

 

Invisible,

soy el pecado, la escoria, la porquería.

Debo soportar saber que de dónde vengo no soy,

que a donde creo ir no pertenezco,

y que el verdadero destino, me es incierto.

Un origen se ha incrustado en mis entrañas

los malditos me han tocado con sus versos.

Me he condenado.

 

Tengo en el pecho una intensa llama que demuele mi decoro y amengua mi temor.

Soy pez y quiero volar.

Lugares lejanos me seducen.

En el infinito pretenderé buscar que el amor, no es pretérito.

Mi cuerpo se deteriora a cada segundo,

Mi alma es incierta.

Como Ícaro, mi condena es perecer por querer sobrepasar los límites

¿Por qué no humedecer mi rostro en las azuladas aguas o descubrir cuan altas no son las imposiciones?

Seré alabado en la montaña de Sorte.

De entre la muchedumbre tendré mis propias bacantes.

Seré el espíritu de las causas perdidas

¡Santo de los perdidos!

De aquellos que salieron a buscar lo desconocido y nunca regresaron,

Víctimas del temor, de la estupidez.

Mi corazón les compone elegías con cada lágrima que surca mi rostro al recordar.

Buscaron en lo prohibido verdades y soluciones germinadas de fulgor.

Desdeño a los otros por los que no sollozaré,

Ensalzan las toscas especias, desconocen al vivo al mártir que llora asintiendo.

Gran monstruo del claroscuro,

¿Por qué aun no quieres morir?

Verdugo de los inocentes,

Cobijo de los sátrapas,

Opresor,

Destructor de sueños e ideales.

Testaferro de la mentira.

Laberinto inmemorial.