JuacoH

Universos amarillos para el viento.

Universo II

Ya volamos juntos (o así lo quise escribir yo), pero hoy te invito al mar, no sé si te gusten las olas de la mar, o la corriente de arena impulsada por la brisa golpeando tus piernas (ahora que lo pienso quizá sean más las cosas que no sé qué las que se sobre ti), y bajo la bandera del atrevimiento justificado, te tomo de la mano para caminar (siempre lado a lado, hombro a hombro) por una playa de arena blanca, decorada con marcas de  cangrejos y las plumas perdidas de alcatraces, te llevo directo hacia la ensenada que custodia los diamantes marinos llamados arrecifes. En nuestra playa, en nuestra mar no necesitamos caretas para ver bajo el agua, y respirar  no nos agita, pues el tiempo está a nuestro antojo. Recorremos las montañas submarinas habitadas por pececitos de vivos colores, y esperando que no te parezca muy extraño,  estamos viendo cardúmenes de helados miniatura con chocolatosos exhumados, son perseguidos de unicornios marinos que dejan a su paso estelas brillantes de color arcoíris. Seguimos sumergiéndonos guiados por un imponente cachalote, que nos comparte un litoral submarino, cuya atracción especial son fuegos volcánicos, una pequeña sección del cinturón de fuego, allí, mudo,  dispongo mis dedos para abanicar tus ensortijados cabellos de ámbar astral, mientras vemos el electrizante festejo que las profundidades de la tierra nos regala, duermes en mis piernas, y sueñas con nebulosas submarinas...