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Corazones

Me quiero, te quiero, los quiero.

Todos caben.

El corazón nunca es demasiado pequeño, nunca demasiado estrecho, siempre hay cuartos vacíos, siempre hay espacio.

El corazón es anatómicamente: un músculo para bombear sangre. Pero desde el alma... es lo más grande que existe. Queremos endurecerle, romperlo, gritarle, odiarle, cerrarlo y algunos lo logran, pero en el fondo es miedo a abrirlo de nuevo.

Yo lo siento, te siento, los siento. Pero aunque cerrar mi corazón he querido... en vano todo ha sido.

Si tiene que romperse, que lo haga. Los pedazos, podrán seguir siendo como el completo original. Los trozos serán aún mejor.

Un corazón roto es un corazón que ha aprendido, luchado, llorado, reído, amado, odiado, mentido, ayudado, honesto...

Todos tenemos algunas piezas rotas.

Esos corazones son hermosos, los completos, los amados, los rechazados, los heridos, los resguardados, los de acero, los ácidos, los sumamente dulces, los malos, todos tienen una belleza única. Porque todos desde que vieron la primera luz de la vida... fueron completos y buenos.

Me quiero, te quiero, los quiero. Hay suficiente espacio, nunca estará lleno, nunca habrá un límite de capacidad.

Puede decir adiós, pero siempre tendrá ese espacio vacío de esa alma y nunca nadie más volverá a sentarse en ese lugar.

Siempre dirá \"aquí estuvo...\"

“El corazón tiene más cuartos que un hotel de putas”(Gabriel Gracía Máquez) mejor escrito, leído y dicho imposible.

El corazón es el alma, el alma verdadera.

Quiérete, quiérelo, quérelos. Abrígalos, ofréceles calidez, ofréceles la oportunidad y tendrás, entre tantas cosas un pequeño tesoro para el resto de tu vida.

Quizás se rompa, pero piensa que tendrás un pieza más hermosa que antes.

Quiere a tu corazón por lo que fue, por lo que es y por lo que será. Nunca es demasiado tarde, ni demasiado pronto, siempre es el momento justo.