Miguel Angel Lechuga Camacho

impureza

Abran ojos de digna pureza

que al ver el cuerpo no produzca repugnante ajetreo,

 pues yo no lo creo.

 

Nosotros los pecadores

Sintiéndonos de su belleza acreedores

  La arruinamos con repugnantes pensamientos;

De deseos carnales, euforia y placer,

Arruinando lo que de verdad a de ser,

Un cuerpo que contiene el alma errante.

 

Haciendo de lo hermoso, un pecado,

Un suplicio para el alma, un deseo errado,

que consume la pureza e inocencia del hombre.