Pepe Pnca

14. RELATO

14.

 

LA VASIJA AGRIETADA

 

Un cargador de agua tenía dos grandes vasijas que colgaban a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenia grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón. Cuando llegaba, la vasija rota tenía la mitad del agua.

 

Durante dos años completos esto fue así diariamente. La vasija perfecta estaba orgullosa de sus logros, pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su imperfección y se sentía miserable porque solo podía hacer la mitad de lo que debía.

 

La tinaja quebrada le hablo el aguador:

 

-\"Me quiero disculpar porque con mis grietas sólo puedes entregar la mitad de la carga y solo obtienes la mitad del dinero\"-. Dijo la tinaja agrietada.

 

-\"Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellas flores que crecen en el camino\"-. El aguador le dijo compasivamente.

 

En efecto, la tinaja vió flores hermosas, pero seguía con pena porque al final sólo quedaba dentro de si la mitad del agua.

 

-\"¿Ves que las flores crecen sólo en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores. Todos los días las he regado y por dos años he podido recoger flores para decorar el altar de mi madre. Si no fueras como eres, esta belleza no sería posible\"-. El aguador le dijo.

 

Cada uno tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar nuestras grietas para obtener buenos resultados.