Veronica Arteaga

NANA

NANA

 

 

Alondra de los ocasos,

El sueño rondando viene

Por un camino de seda

Con rosales y claveles.

 

Suspiros de mi garganta

Escapándose del pecho

Te arrullan como palomas

Y encuentran sitio en tu frente.

 

En recodos de las sombras

Coros de ángeles se sienten

Cantando sus dulces cantos

A tu inocencia que duerme...

 

Y tus párpados de nácar,

Sellados pozos de almendros, 

Guardan en sus celosías 

Dos abanicos celestes.

 

Su soñar de caramelos

La luna portando viene

Y al mirarte te ha dejado

Un blando vellón de pieles.

 

Y se hace de agua mi lengua,

Y mi voz se vuelve mieles

Al ver mi niño durmiendo

Su risa de cascabeles.

 

-Niño, déjame acunarte

No es preciso que despiertes,

Que se demore la aurora

Aunque se muera por verte.

 

Que yo tengo para tí

Dos cuencos de tibia leche,

Y no ha de quitarte el día

Lo que mi sangre te ofrece.

 

Replegado queda el sol,

Las estrellas retroceden,

Guarda la luna candiles

Luces de pálida nieve.

 

¡Mi niño, duerme, mi niño,

Que los albores esperen!

¡Mi niño, sueña, mi niño,

Que mis brazos te sostienen!

Hogaza de tibio pan,

Ensenada de mi vientre.

 

 

Mi niño, duerme, mi niño,

Que mañana he de tejerte

Escarpines y mantillas

Tan blancos como la nieve.

 

Viene asediando a mi canto

Este cansancio que duele

Y el sudor de mis fatigas

Para robarse tus mieles.

 

Duerme, mi niño, en tu cuna,

Que tu madre no se mueve,

Aunque en las sombras, llorando,

De vergüenzas haga leche...

 

Que no perturben tu sueño

Esos rumores que muerden.

Que la albura de tu cuna

Ni se compra ni se vende.

 

 

Cristina Cammarano

 

 

 

 

 

 

 

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