Esteban Passalacqua

ANOCHECER

Somos tú, yo y la noche,

sumergidos en nosotros,

entre gemidos y un boche

del que son sordos los otros.

 

Uno, dos y tres besos

y aquel sabor de tu boca,

de tus labios intensos

por los que mi corazón se aloca.

 

Sentir el sudor de tu piel,

tan frío como la brisa,

y pegajoso como una miel

en un par de abrazos y una caricia.

 

La blanca luna y las estrellas

testigos son, que lejos brillan,

de aquellas cosas, tan bellas,

que hacemos mientras dormitan.