A. Martinez

Te siento, te presiento.

Siento el pecho en expansión cuando te pienso

y en alas de la imaginación mis manos vuelan

a tu pelo de hilos sedientos para tejer en ellos

las caricias que le sobran a mi alma.

 

Tu mirada me acaricia en la avaricia sustanciosa

de probar sobre tus labios las ternuras consagradas

que he guardado avaricioso para entregarlas

una a una sobre cada curvatura de tu cuerpo.

 

Tus labios me interrogan cada noche en la negrura

donde estas presente en medio de la ausencia

y arden los sentidos que te palpan uno a uno

que te sienten tan lejana en el espacio.

 

                                 … y tan dentro de mi mente.