Dominatorque

Soy el silencio escrito

Han pasado ciertos días

En el que los astros vivían,

Alimentando mis sueños

Rellenado siniestros los huecos

Del surco vacío de mis manos.

 

Han pasado ciertas horas

En las que comenzabas la primavera

Y terminaba el invierno apagado

De mis huesos de fuego.

 

He sembrado una semilla en el robusto viento

Que alcance cierto, la doble braza de tu labio

Sin tú saberlo, te ha alcanzado una ola de plegarias rojas

Y un mar de amapolas, descendiendo por tu cuerpo,

Prepara mi sediento sanguíneo

Mi fértil deseo virgen y sin dueño.

 

Yo soy el barquero de la distancia tuya

Soy el remo de este tiempo tan estremecido

Soy el viento y la brújula carnada

Que ansía tu faro y su orilla blanca

Soy el silencio escrito

Que tu piel tatúa en mi memoria.