Anahilda Garcia

Pobre hombre

POBRE HOMBRE

 

Una noche paseando por las calles

encontré a un hombre que limosna pedía

acercándome a él le he preguntado

cuántos días tenía que no dormía.

La pena fue tan grande que se sintió un silencio

y las lágrimas caían por sus grises mejillas,

me dijo que por días no había tenido

ni cama, ni comida.

Hablé con él por tiempo indefinido

le pedí que su historia me contara

y lo escuché como dos viejos amigos,

mientras sus lágrimas tristes enjugaba.

Me contó que una noche trabajaba

y en su hogar lo esperaban su mujer y sus hijos

cuando regresó de su trabajo

un fuego consumía la casa entera,

solo él pudo salvarse de las llamas

que quemaban todo como fiera

y salió deambulando sin rumbo,

sin familia y sin saber quién era.

Ha pasado ya un tiempo y

desde entonces, el pobre hombre

camina por las calles y duerme dondequiera.

 

Anahilda Garcia