Gladys Sarai

las serpientes

estoy danzando entre serpientes

la hipocrecía en sus rostros se asoma

sus lenguas perciben mi miedo

ver sus ojos es lo que más me atemora

 

tengo que seguir con mi bella danza

pues si me detengo me envenenan

no existe otra sonrisa más falsa

cuando sus puntiagudos colmillos me enseñan

 

estoy cansada, cansada de fingir,

fingir ser una de ellas

este es nuestro pequeño y triste mundo

donde todas fingen ser doncellas

 

he caído al suelo

pues dí un mal paso al bailar

sigilosa se acerca una hacia mí

viene decidida atacar

 

mis pupilas se dilatan

no sé si sea por el miedo o por la ira

he perforado su corazón con mi navaja

y mientras se desangra sus ojos me miran

 

¡oh no! la he asesinado

mis manos están cubiertas de color escarlata

espero que las demás no la hayan escuchado

aunque es esta maldita conciencia, la que me delata

 

dejé su cuerpo tirado

es una fría y oscura habitación

espero que los gusanos su cuerpo se hayan devorado

¡era una maldita! aunque matarla no fue mi intención

 

ahora soy una fugitiva

me escondo como las ratas y no me arrepiento

ojalá su muerte sea advertencia para las demás

yo por ahora seré invisible como el viento

 

allí están todas, en su nido conversando 

se han dado cuenta que soy la culpable

con mucho afán mi captura están planeando

en su mirada se nota una furia incontrolable

 

¿pero que pasa?

le hice un favor al mundo

pero me he dado cuenta que al matarla

desperté en ellas su espíritu furibundo

 

voy corriendo sin rumbo por el bosque

y la oscura noche hace acto de presencia

para mi mala suerte es luna nueva

nada me ilumina, tengo que estar alerta

 

solo el viento está a mi favor

sopla fuerte y borra las huellas de mis pisadas

todo está en silencio, solo escucho mi agitado corazón

y detrás de mi, siento escalofriantes miradas

 

son ellas, tienen hambre de venganza

me persiguen hasta que llego a un barranco

no tengo ninguna escapatoria

es entonces cuando yo misma, la vida me arranco

 

si, así es, no les dí el placer

la cortesía no era mi especialidad

esta es mi historia de la asesina suicida,

que murió pero con dignidad.

 

Gladys Sarai Hernández Ruiz.