Ivan martinez

Más… no sé de donde proviene esta brisa

 

 

Más… no sé de donde proviene esta brisa

con partículas fecundas de tu voz,

si hasta el eco preciso fue esquivo y sumiso

que a mi tímpano adormeció.

 

¿Como pudo tu silencio continuar secreto

y tu imagen lejana proseguir fluyendo

en la inspiración clara y confusa

de este siervo que te olvida… nunca?...

 

Que mis versos no te abracen sin sentido

y mi sola equivocación ni una haya sido,

pues las suplicas en las hojas de este libro;

librara la culpa con que fui sometido…

 

En la nota conmovida de un aplauso,

entre dudas certeras y perdidas.

Siembra el árbol en su fruto la vida

y en su sombra diurna y de luna me abriga.

 

Todo he sabido de algo,

mucho he aprendido de nada.

Ahora del abismo estoy a un salto

y de la cúspide a tan solo un paso...

 

Y al no estar cuando vuelvas,

no es para que me busques

en los ojos que invadió la imagen;

ni en las mentes fieles del recuerdo…

 

Comienza a encontrar en los caminos

que frustro el destino,

convivencias positivas,

mundos coloridos…

Tú bellísimo, e inimitable paisaje

que a tu rostro asemejarse tanto quiso.

 

Este atardecer lo perpetuo tu adiós

con tú sigiloso y estruendoso alejamiento,

De las últimas acciones de ese tiempo;

fue no olvidarte y eternizar la prosa de mi lamento.

 

Pues… clara con el trueno

fue la noche más profunda,

en tus palabras ante las mías absurdas.

Y la lluvia clausuro sin piedad a las dudas,

y todo se dijo al callar las preguntas…

 

Más… no sé donde

lenta y a prisa

con tu fragancia viene esta brisa.