HERMINSON YULE RIASCOS

HOLOCAUSTO

 Duermen en mi todas las alegrías 

que pasamos y los sueños que inventamos,

todo quedó sólo y mustio,

un eterno otoño me habita,

los segundos no quieren comerse el tiempo

para que llegue el verde con su colorido

y que trinen pájaros nuevos,

nuevos cantos y esperanzas.

Donde están los suspiros que me faltan,

dónde quedo yo con mis locuras

y éstas ánsias por ver la luz

para que el foso se cierre

y así nacer de nuevo.

Quién lo creyera, yo,

pobre soñador sin sueño,

naúfrago sin mar, por la vida

voy como si un desierto fuera

y los oasis con sus cocoteros

inexistentes me dejan con esta sed

de amor en un holocausto

de necesitarte y no encontrarte

Dime tu que con pensarme oyes mis quejas,

por qué no abres la reja que plantaste

frente a mi corazón

para alejarte de mis caricias.

Dime qué alma tocó la tuya alejando

mis versos de tu piel, qué frío 

calma tu hoguera por que encendí

muchas piras en tus anhelos,

acaso fué que quemé tanto

de tí que no hay más nada para

para éste labrador de ilusiones?

Dime qué fué de los caminos y los ríos,

de las manos que eran lazos,

de los ojos titilantes, 

qué fué de los malos chistes de los que 

nos reíamos como si fuesen de lo mejor,

de veras, ahí me decía que hay qué estar

enamorados para ser feliz con tantas

cosas absurdas sabiendo que 

lo realmente importante era tu presencia,

esa sí me es necesaria aún,

pués sigues siendo mi vía láctea 

ese sol en el cual giro y me ilumina

en el que lleno de lo que me falta

no necesité más.

Ahora duermen en mí todas las alegrías

que te llevaste, ojalá cuando veas 

que te equivocaste comprendas que fuí

yo quien me equivoqué de corazón,

ese tuyo que losál, es tan pétreo

que con cada gota de mi ausencia

se rompa y por simple vergüenza,

al verme sigas como hoy...

de largo como si nada.