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José Luis

AL CRISTO DE DALÍ

Pendiente entre cielo y tierra

te arrebolabas

y finos clavos de hierro,

te rasgaban

los tendones de tus manos,

…¡y mis entrañas!

 

Dalí, te ocultó tu faz

para no verla

rota y ensangrentada;

¡descarnada!

y así no sentir el dolor,

que te abrasaba.

 

Que no pintó con sangre

tu piel sagrada,

para no sangrar la noche,

que te lloraba,

y en su espacio infinito,

por ti clamaba.

 

Cristo que rompes espacios,

¡cruz alargada!

Luz que ilumina tus brazos

a cruz alzada,

sediente de luz lunar,

¡sideral ara!

 

Fuego de luz fue tu muerte,

¡tornasolada!

fuego de amor son tus brazos

cuando abrazan,

fuego entre el cielo y la tierra

¡fuego que abrasa!

 

Cristo de Juan de la Cruz,

“que ya eras ido”;

cuando te dieron la muerte,

“ciervo herido”;

cuando tu noche era luz,

… que no gemido.