Agustinfranco

Instrucciones para no pensar en la mujer que amaste

 

Levanta tu día cada mañana y piensa que ya no está, que no estuvo y que no estará.

Olvida todos sus besos, los que guardes en tu memoria y los que hayas imaginado.

No la llames, ni respondas sus llamados.  Esto es clave.

 

Si la desventura del amor tuviese a bien un casual encuentro entre ustedes, por una estúpida calle que se atraviese en tus deseos de olvido, habrás de tomar cada día una calle distinta, para así evitar caer nuevamente en la emboscada callejera.

 

Te procurarás un amor nuevo cada mañana, y otro amor y otro.

Verás como a lo último y de tantas huellas de amor,

Las huellas que deben desaparecer se confunden con las otras.

 

Te queda prohibido recordar su piel jugueteando entre tus dedos,

O su boca desenfrenada tibiando tu piel

O su húmeda voz en tus oídos.

Todos estos recuerdos te serán ajenos a su nombre, pero no a los otros.

 

Y por último, tiñe su rostro de azul, o de ocre o de violeta,

A no ser que su nombre sea Violeta.