Pedro Luis Martinez

Indeseable.

Se volvió un desastre dijeron,

se entregó a la muerte susurraron,

se le fue la vida comentaron,

mientras el cada día se volvía indeseable.

 

Sintió en sus entrañas la rara necesidad de desaparecer,

de desvanecer cada pensamiento,

de abandonar...

 

Indeseable la partida de su alma,

indeseable las ganas de vivir,

indeseable su espiritú,

indeseable.

 

Conspiraban dentro de el,

sus deseos y anhelos,

creando una guerra eterna donde reinaba la soledad,

sin ser nada, sin ser alguien.

 

Y aunque los amaneceres brillaban para el,

siempre supo ocultarse entre las sombras,

disfrutaba la enseñanza de la vida,

de que el dolor en la muerte es lo único que te hace sentir vivo.

 

Indeseable la eternidad vivida,

indeseable los recuerdos que un día levantaron sonrisas,

indeseable la infinidad de su imaginación,

indeseable ser que hoy se desvanece en paisaje frío de amargura.

 

Indeseable es su vida,

eterna, confusa y aburrida,

amarga, agria y hasta podrida,

indeseable es su martirio de vivir muerto en una realidad que nadie se atreve a conocer.