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Adri Delfini

La voz de tus ojos.

 

 

 

 

 

Ahhh ese mediodía que escuché la voz de tus ojos, me sorprendiste. Era tan castaña y me la regalabas a mí, que nunca me habían regalado voces, envueltas con ecos de transparencia y ecos de otros vocablos ¿Dónde los habrás conseguido? –me preguntaba- la trajiste de tan lejos.

 

Cuando te fui a buscar en el colectivo pensaba, si no me olvidaba de traerte alguna palabra, lo único que me faltaba era que no me reconocieras los silencios y me oxigené lindo…con ese paisaje de troncos uno al ladito de otro y otra vez uno al ladito del otro ufff cuanto fuelle se necesita para vivir fuera de la ciudad.

 

En la ciudad se caminan todas las palabras, todos los verbos o se extienden las alas, hay que ver la vocación que tenga cada uno. Porque hay gente que no se anima a volar, eso se aprende de chiquito. Bueno…eso me decía la tía que leía a Nos tardamus, como también se aprende a cosechar piedras, gotas de rocío o alguna emoción, nunca se sabe cuando van a llover recuerdos. ¿Quiénes pronostican el amor o los desacuerdos? ¿Se estudiará para eso?

 

Si pronostican lluvia de amor voy a poner la palangana grande para juntar un poco y aunque sea poder mojarme las patas…